2011. Los bárbaros

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Lo peor de nosotros mismos ha llegado a su máximo esplendor. A partir de aquí solo queda la caída, una decadencia sobre la que solo resta debatir su velocidad. La inmundicia lo invade todo y empieza a hundirse, lenta e irremediablemente. Solo nos falta por conocer a quien, inocente o culpable, arrastrará en su descenso.

Vicente Verdú, al fin, ha dado en el clavo. Después de tanto tiempo amagando sin acabar de centrar el disparo, en su despedida de 2010 martillea sobre un buen número de clavos. Pero son muchos mas. Necesitaría muchos artículos o bastantes libros para, al menos, enumerarlos. Podríamos llenar varios museos con estos clavos desenmascarados. Pero los contenedores de cultura acabarían repletos de políticos, gentes de toda condición que se auto-definen como intelectuales, y los mas variados representantes de lobbies de cualquier tipo que basan su modelo de negocio en confundir ética con ingresos. Al menos, los museos, en un ejercicio imposible de justicia poética, servirían para encerrar entre sus paredes blancas a buena parte de sus instigadores, responsables de una pesadilla diseñada para permitir que las industrias de la construcción, el cemento, la arquitectura … (si, todos esas denominaciones para identificar la misma realidad) siguieran creciendo en el nombre, siempre vano, de la cultura.

Y mientras, sucedió la reunión imposible. Aquella que permitió el encuentro de los zombies con el colectivo inexistente. Los representantes oficiales de la cultura y sus industrias del siglo pasado, están muertos, aunque ellos aun no lo saben (si bien es cierto que muchos ya lo intuyen). Y al otro lado “los internautas”. ¿Hay alguien que ya no lo sea? (por favor excluyamos a los que ya antes colocábamos, en un sueño imposible, en los museos: buena parte de los políticos, intelectuales y manejadores de lobbies). Pueden existir partidos políticos, asociaciones o fraternidades de defensores de los toros, de fumadores o de conductores de autobús. Pero es difícil imaginar que alguien pueda representar o quiera o pueda reunirse con los hablantes de español en España, los usuarios de la atmósfera acostumbrados a respirar, los internautas e, incluso, los “piratas”.

Ejercicios de ensimismamiento a la espera del hundimiento. La orquesta del Titanic quiere que a su ultimo concierto asistamos todos. Pero sigue prefiriendo el Titanic a cualquier club. Quizás ya no pueda elegir. Quizás ya solo el Titanic quiera albergarlos en su prepotente pero breve travesía.

En 2011 nos entretendrán con estas y otras aventuras intrascendentes. Pero en 2011, también, sucederán hechos importantes y apasionantes. Posiblemente no aparezcan en los medios, esos que aun siguen definiéndose como “de comunicación”. Pero miles de “wikileaks” lo narraran para las inmensas minorías que quieran conocer lo que pasa realmente en el mundo.

Es la hora de los bárbaros.

9 comentarios en “2011. Los bárbaros

  1. Quiero felicitarte en tu expresión
    literaria en metáfora poética
    que retrata tan bien, pintura ética
    estado de las cosas, situación
    por la que navegamos, la invasión
    de nuestras hordas, pueblos, la sincrética
    humana asociación sin aritmética,
    compartiendo el pensar de tu opinión,
    que vamos recorriendo territorios
    más libres, más abiertos, recreados
    en cruces y caminos aleatorios
    en áreas y retículas trenzados
    en ventanas sin cierres y escritorios
    por donde circulemos liberados…
    Y un abrazo zurcido con la Red

  2. Yo también he leido “Los Bárbaros” de Baricco. Y me dio que pensar. Pero luego encontré esperanza y participación en la red y me puse a coordinar el libro que presentamos en Madrid el día 13. No creo que esté todo perdido aunque el panorama es muy poco halagüeño. Te espero el día 13. Un abrazo

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