Sistemas de información abiertos para el transporte público en Helsinki

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Construir y hacer accesible la piel digital de las ciudades puede generar nuevas oportunidades en la vida cotidiana de la gente. No es solo una cuestión que afecta a geeks o a aquellos entusiasmados por la cultura digital. Aspectos tan pragmáticos de la vida urbana como la eficiencia, en tiempo y energía, del transporte público pueden verse mejorados cuando se incorpora la información digital a la toma de decisiones de gestores y de los propios ciudadanos.

Este es el argumento que he utilizado en ADN.es | Ciudades enredadas para analizar algunos ejemplos prácticos relacionados con el transporte urbano, y en especial el caso de Helsinki (Saber cuándo va llegar el autobús). Además de los casos que discuto en el post, existen otros muchos ejemplos de “buenas prácticas” y de hecho un comentario nos recuerda el sistema de información de los ferrocarriles suizos (aún en fase alfa) o la ayuda para la consulta del tiempo de espera de la EMT de Madrid. Este es el resto del post sobre sistemas de información abiertos para el transportew público.

Dan Hill, el autor del blog City of Sound, publicó en Abril Transport informatics, una extraordinaria compilación de “aproximaciones informáticas al transporte”. Proyectos que en diversas partes del mundo abordan la gestión e innovación en el transporte en las ciudades tanto a través del uso de los flujos de datos digitales que generan los medios de transporte y los usuarios como mediante innovaciones tecnológicas incorporadas a los propios medios. De muchos de estos casos recopilados por Hill ya hemos hablado aquí: bicing, MIT car 2.0, visualizaciones del tráfico de vehículos y de peatones

Lo más interesante de este análisis es que se centra en las oportunidades para desarrollar sistemas abiertos con un enfoque centrado en el usuario. En estos momentos la tecnología permite que los gestores del transporte, al tiempo que integran información en tiempo real, la hagan accesible al usuario para que este pueda tomar sus propias decisiones y de este modo, de paso, ayudar a aumentar la eficiencia de todo el sistema. En el post se plantea la pregunta retórica ¿por qué la gente querría explorar sus redes de transporte? La realidad es que la gente si los utiliza y aquellas ciudades con buenos sistemas de transporte incrementan aún más la satisfacción del usuario cuando le proporcionan información en tiempo real y no filtrada. Por supuesto, el razonamiento también funciona en sentido contrario y cuando el sistema de transporte es de mala calidad y/o está mal gestionado, la transparencia (que nunca se da en estos casos) pondría de manifiesto las ineficiencias.

Hill cita estudios que demuestran que cuando los usuarios pueden acceder a información en tiempo real sobre sus consumos domésticos de energía y sus niveles de eficiencia (mediante monitores sensores conectados a Internet y cuyos mediciones se visualizan en monitores) reducen su consumo de energía. Esta reducción alcanzó el 15% en un experimento realizado en el estado de Washington y citado por The New York Times.

Uno de los casos más interesantes que comenta Dan Hill se refire a la la utilización de Internet y los sistemas de información abiertos para la gestión del transporte público en Helsinki. El Eurobarómetro de la Comisión Europea, basándose en una entrevista a unas 38000 personas en 75 ciudades europeas, identificó a Helsinki como el mejor sistema de transporte público en Europa. De hecho, 9 de cada 10 residentes están satisfechos con este sistema en la capital finlandesa, a la que siguen Viena, Rennes, Hamburgo o Munich. Esta noticia en un medio local comentaba el ránking y un artículo en Febrero 2008 en The Guardian (The next stop should be Helsinki) analizaba el caso de Helsinki buscando ideas para la gestión del transporte y el tráfico en Londres (donde los sistemas basados en tasas de congestión han generado importantes conflictos).

Tal como explica el artículo de The Guardian, los buses y tranvías del área metropolitana cuentan con servidores Linux y GPS de modo que, por una parte se convierten en puntos de acceso wifi, pero por otra su posición es accesible en tiempo real en mapas basados en Google Maps que se pueden consultar en el sitio del mapa de transporte público (que utiliza la plataforma WSP Live).

La misma información que puede consultar cualquier usuario desde su ordenador o teléfono móvil es la que utilizan los controladores responsables del centro de gestión. Por tanto, el sistema de información es mejorable de forma incremental, no solo por sus responsable, si no también por cualquier otra persona, al igual que sucede con cualquier otro mashup tan popular en la web 2.0. Además cada bus y parada están identificados con códigos de barras bidimensionales, conocidos como códigos QR (aquí puede verse una fotografía de la etiqueta colocada en una parada) que puede ser leídos por un móvil con cámara y acceso a Internet para localizar la posición de la parada o identificar la línea de bus.

Los mapas permiten a los usuarios planificar sus viajes sobre la marcha. Por ejemplo, es habitual en España que en las paradas de autobuses se indique el tiempo de espera estimado (una de las escasas innovaciones tecnológicas que hana parecido en el transporte público, si exceptuamos casos como el del Bilbobus que ya comenté aquí). Pero para conocer este dato es necesario llegar a la parada. La información en Internet nos libera de esta necesidad y nos permite optimizar nuestro tiempo (y en el caso de Helsinki, evitar esperas a temperaturas extremadamente bajas). Por otra parte, los códigos QR permiten por ejemplo un geoposicionamiento rápido sin necesidad de consultar mapas en papel, algo extremadamente útil para visitantes con dificultades para comprender el finés.

De este modo, los usuarios pueden gestionar su propia información y mejorar sus tiempos de desplazamiento lo que, en un círculo virtuoso, hace más atractivo el transporte público y puede ayudar a que lo utilicen con mayor frecuencia. Dan Hill plantea la posibilidad de incorporar nuevas capas de información a este tipo de sistemas, como por ejemplo el consumo energético, un parámetro de cada vez mayor interés para muchos usuarios concienciados con la necesidad de aumentar la eficiencia de nuestra movilidad.

El caso de Helsinki, y su buena acogida por los usuarios, demuestra que es posible pensar en una co-gestión de la ciudad, en este caso del transporte, en la que tanto los responsables de los servicios públicos y privados como los propios ciudadanos jueguen un papel y contribuyan a la mejora de los propios servicios. Además, este tipo de sistemas empoderan a los usuarios al proporcionarles información detallada y transparente sobre el funcionamiento de los sistemas de transporte lo que puede ser la base de debates públicos constructivos y de un mayor control social de la eficacia del trabajo de los gestores de las ciudades.

Un comentario en “Sistemas de información abiertos para el transporte público en Helsinki

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