¿Reinvención digital de los think tanks? (Revista Profesiones)

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En el número de Mayo-Junio 2008 de la revista Profesiones, editada por Unión Profesional, he publicado el artículo ¿Reinvención digital de los think tanks? (pdf del número completo, pdf del artículo, también disponible aquí). El origen de este artículo se encuentra en el post que publiqué en Septiembre de 2005 donde me preguntaba si ¿Acabarán los blogs con los think tanks?. Me ha sido especialmente útil el estudio de la organización Fairness & Accuracy in Reporting (FAIR) que comentó Shlok Vaidya (vía John Robb). A continuación podéis encontrar el texto del artículo.

¿Reinvención digital de los think tanks?

Los think tanks son organizaciones que combinan la investigación y la difusión de conocimiento con la presión o influencia política. No son grupos de presión en sentido estricto, pero su trabajo de investigación si cuenta con una agenda de influencia. EEUU es la tierra prometida de los think tanks; los hay de todo tipo y condición y, aunque en su mayor parte se dedican al análisis político y económico, casi siempre presentan una orientación ideológica más o menos definida. En Europa, y en particular en España, el desarrollo y la influencia de los think tanks ha sido mucho menor y en general están estrechamente vinculados a organizaciones políticas o a admisnitarciones públicas y dedicados más a la difusión que a la investigación original. De hecho en España solo en los últimos años empiezan a surgir think tanks acordes con el estándar anglosajón, y concebidos como laboratorio de ideas y, como consecuencia, herramientas de influencia social y política.

Estas organizaciones siempre han estado en el centro de la polémica, derivada de dos razones: 1) el debate sobre hasta que punto generan conocimiento original o se limitan a integrar información procedente de fuentes externas (por ejemplo, universidades y centros de investigación), y 2) su credibilidad asociada a la necesidad de transparencia respecto de sus fuentes de financiación y objetivos políticos que, obviamente, afectarán a sus temas de trabajo y a sus resultados. En cualquier caso, los think tanks cumplen una función relevante en las sociedades democráticas, al conectar el mundo académico con el ámbito de la deliberación y de la toma de decisiones. La universidad ha estado casi siempre demasiado alejada de la realidad inmediata y al tiempo la exigencia de independencia limita su capacidad de participación en ciertos debates públicos. Pero al tiempo, la toma de decisiones políticas precisa de información objetiva que puede proceder bien de una “traducción” de los resultados académicos bien de investigación original sobre temas que no son especialmente atractivos para los académicos. En ambos casos, los think tanks cumplen un papel valioso. Y en este sentido, las dos polémicas comentadas más arriba no son más que una consecuencia necesaria de este papel.

Pero, los think tanks convencionales se enfrentan a un nuevo “enemigo”, un actor muy diferente a las instituciones tradicionales que está empezando a ocupar parte de sus funciones de una manera más eficaz. El desarrollo de Internet y, especialmente, de las herramientas conocidas como web 2.0 ha implicado cambios radicales en los modelos de producción y distribución de conocimiento. Por una parte, las oportunidades para la investigación y la creación de contenidos, gracias a la reducción de barreras de acceso y colaboración, han experimentado un crecimiento exponencial y se han independizado en buena medida de la necesidad de un soporte institucional. Por otra parte, la web 2.0 incorpora una crítica implícita a los modelos tradicionales de jerarquía y autoridad, entre los que se encontrarían la academia o los propios think tanks. Esta exuberancia de información genera nuevos problemas y oportunidades para su gestión por los usuarios, dado que el tiempo del que disponemos para su “consumo” es cada vez más limitado (en especial en términos relativos si lo comparamos con la oferta existente). La web 2.0 ha resuelto en parte este problema mediante el desarrollo de tecnologías para la gestión de contenidos (como el RSS, los agregadores, los mashups, los sistemas de etiquetado…) que permiten a los usuarios convertirse en “curators” o “comisarios”, trasladando esta figura del mundo del arte y los museos al conocimiento y lo digital. El comisario analógico debe realizar elecciones (y el digital buscar y filtrar contenidos), preparar las obras para su exhibición (formatear, etiquetar…) y combinar y organizar la exposición de las obras para generar la experiencia que vive el visitante (agrergar y/o remezclar los contenidos originales). En cierto modo, todos los usuarios de Internet somos ya “comisarios”, pero algunos, sean individuos, empresas u otras organizaciones, pueden desarrollar esta tarea con objetivos específicos (como por ejemplo la influencia política o los beneficios económicos). Por supuesto los comisarios digitales no siempre son personas, en ocasiones son comunidades apoyadas en herramientas (pensemos en digg o meneame y todos sus derivados) o incluso herramientas dotadas de protocolos que automatizan en gran medida el trabajo de comisariado.

Aunque aún no se haya demostrado la relación causa-efecto, existen ya evidencias que señalan que, conforme aumenta la actividad en Internet, se reduce la influencia de los think tanks convencionales. Así, la organización Fairness & Accuracy in Reporting (FAIR) publicaba en su número de Abril/Marzo de 2008 de la revista Extra! un análisis de la presencia de los think tanks norteamericanos en los medios de comunicación [1]. Por tercer año consecutivo desciende el número de citas y las 17 organizaciones más importantes, y representativas de todas las ideologías, fueron citadas en total en 2007 un 17% menos que en 2006, a pesar de que la proximidad de las elecciones presidenciales podría justificar un aumento en su presencia en los medios.

En paralelo, algunos usuarios avanzados de la web 2.0, bloggers de referencia norteamericanos que son a su vez periodistas o académicos reputados dentro del ámbito de las ciencias sociales, llevan ya unos años discutiendo la relevancia y necesidad de los think tanks [2]. En síntesis las posiciones en este debate oscilan entre dos extremos. Unos consideran a los think tanks como organizaciones poco útiles que se aprovechan de la información pública para elaborar panfletos dedicados a dar visibilidad mediática a sus patrocinadores. Otros les atribuyen un papel clave sintetizando (y haciendo inteligible para el no especialista) la investigación académica y trasladando las conclusiones en propuestas políticas y de gestión. En este debate se incorpora la polémica sobre si la calidad del trabajo intelectual depende de que su autor sea o no un académico y por tanto revive las viejas polémicas relacionadas con estas organizaciones. Todos los críticos parecen señalar a la web 2.0, y en especial a los blogs, como la alternativa en un futuro próximo a los think tanks. o bien como instrumentos para el cambio en los modelos de comunicación de los think tanks. En paralelo, la entrada de ciertas comunidades académicas en el mundo de Internet (por ejemplo los blogs de economistas norteamericanos) hace que el mundo de la universidad entre de lleno en la difusión de conocimiento y el debate público y, por tanto, empiezan a ocupar el espacio que antes monopolizaban los think tanks.

Puede que se esté exagerando la capacidad de las herramientas de la web 2.0 y de Internet para jugar el papel que hasta el momento desarrollaban organizaciones como think tanks, pero es evidente que su papel tradicional tiende en gran medida a la obsolescencia. En todo caso, siguen siendo precisos “comisarios” que sepan gestionar información y conocimiento, y que sean capaces de sintetizarla y comunicarla de modo efectivo (generando influencia) a las audiencias objetivo. Además, ahora la comunicación debe concebirse tanto en el plano analógico como en el digital sabiendo explotar las sinergias entre ambos espacios. Este puede ser el nuevo papel que jueguen los think tanks, tanto los tradicionales, como nuevas estructuras o redes que inicien este tipo de trabajo.

[1] http://www.fair.org/index.php?page=3322

[2] debate resumido en: http://nomada.blogs.com/jfreire/2005/09/acabarn_los_blo.html

 

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