Los “YouTube del arte”: hacia un ecosistema digital de la distribución cultural

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La flexibilidad y reducción de barreras que proporciona la web 2.0 se ha asociado con fenómenos como la “rebelión de los amateurs” o procesos de organización y acción colaborativa “de arriba a abajo”. Siendo esto cierto, la potencia de la web 2.0 puede ser también utilizada por “los grandes”, y de hecho pocos grandes en “el negocio de” Internet y los medios de comunicación se están quedando al margen de, al menos, el intento de incorporar la potencia de la web 2.0, finalmente sus usuarios, en su modelo de negocio y su propuesta de servicios. De este modo, se construye un ecosistema creativo enormemente diverso que combina desde productos comerciales a redes de usuarios que, sin ánimo de lucro, colaboran para generar conocimiento de todo tipo.

El mundo del arte no se queda al margen de este proceso. En el proceso creativo, el paradigma del código abierto e Internet y la web 2.0 ofrecen nuevos desafíos y modelos para la creación artística. Podría pensarse que en un mundo digital los intermediarios del arte corren el peligro de convertirse en un elemento obsoleto, innecesario cuando el artista puede, teóricamente, llegar directamente a su público (y cliente). Pero, aunque este proceso ocurra, los intermediarios, actuando como comercializadores o como filántropos, no se quedan atrás y se encuentran en un proceso de re-diseño de sus modelos de relación con sus “proveedores” (artistas) y sus clientes o público potencial. La expansión de las herramientas 2.0 a los contenidos audiovisuales y, especialmente al video, está siendo clave en esta transición. Así, los intermediarios se encuentran inventando sus “youtube del arte”, mientras que herramientas de segunda generación, como jumpcut, dan otra vuelta de tuerca al proceso creativo al facilitar la construcción colectiva de obras audiovisuales digitales (tendencia a la que el propio YouTube parece empezar a apuntarse, al lanzar YouTube Remixer, un servicio de edición de videos online, que no admite, al menos por el momento, la edición colaborativa). Pero, regresando a los “youtube del arte”, tres ejemplos pueden ilustrar modelos de distribución en desarrollo y claramente diferenciados en sus estrategia y objetivos. Estos casos nos pueden ayudar a visualizar el futuro de un “mercado” digital del arte (analógico y digital) mucho más diverso en sus formatos y ofertas que el actual.

1. El publicista, coleccionista y galerista tradicional Charles Saatchi lanzó hace ya un tiempo Your Gallery y StuArt. Son dos galerías digitales que han logrado un gran éxito con objetivos complementarios: la primera está dirigida a artistas ya consolidados mientras que la segunda se orienta a los que se inician. En ambas se ofrecen diferentes formatos audiovisuales (video, fotografías, pintura), así como contenidos adicionales sobre los artistas. Hace un tiempo  Babelia le dedicó un largo artículo (de donde procede el título de este post), El YouTube del Arte.

El publicista y destacado coleccionista de arte británico, Charles Saatchi, ha empezado a revolucionar la distribución artística al lanzar dos comunidades virtuales, Your Gallery y StuArt, con 20 millones de páginas vistas a diario. En ellas los artistas pueden colgar sus obras en una gigantesca galería global

Pese a que ambos espacios digitales nacieron en 2006, empiezan a ser considerados como el YouTube o el My Space de las artes plásticas, al haberse convertido en dos comunidades virtuales masivas, donde creadores de cualquier rama, aficionados y coleccionistas intercambian información, proyectan sus imágenes, cierran tratos y se comunican a diario. Dos espacios destinados a revolucionar la distribución, el disfrute y el intercambio de piezas artísticas. Y también abocados a levantar ampollas en un momento en que en países como España se discute si las entidades de gestión de derechos de autor pueden tener potestad legal para cerrar páginas web, algo que finalmente no parece prosperar.

2. UbuWeb es un modelo muy diferente a los de Saatchi. Nacido mucho antes de la “era 2.0”,  en 1996, se ha adaptado perfectamente a los nuevos tiempos ofreciendo de modo abierto y gratuito un enorme catálogo de arte visual (cine, video, fotografía), sonoro y textual (ensayo y poesía). UbuWeb permite acceder a expresiones artísticas difíciles de encontrar en otros lugares por su carácter experimental y vanguardista y por ser muchas de ellas obras analógicas que no han sido digitalizadas. Se basa en voluntarios y adopta una actitud pragmática respecto al copyright:

UbuWeb functions as a distribution center for hard-to-find, out-of-print and obscure materials, transferred digitally to the web. Our scanning, say, an historical concrete poem in no way detracts from the physical value of that object in the real world; in fact, it probably enhances it. Either way, we don’t care: Ebay is full of wonderful physical artifacts, most of them worth a lot of money.

Su manifesto explica la razones de su existencia y de su persistencia en el tiempo desafiando la supuesta necesidad de financiación y las restricciones de los derechos de autor:

Concrete poetry’s utopian pan-internationalist bent was clearly articulated by Max Bense in 1965 when he stated, "…concrete poetry does not separate languages; it unites them; it combines them. It is this part of its linguistic intention that makes concrete poetry the first international poetical movement." Its ideogrammatic self-contained, exportable, universally accessible content mirrors the utopian pan-linguistic dreams of cross-platform efforts on today’s Internet; Adobe’s PDF (portable document format) and Sun System’s Java programming language each strive for similarly universal comprehension. The pioneers of concrete poetry could only dream of the now-standard tools used to make language move and morph, stream and scream, distributed worldwide instantaneously at little cost.

Essentially a gift economy, poetry is the perfect space to practice utopian politics. Freed from profit-making constraints or cumbersome fabrication considerations, information can literally "be free": on UbuWeb, we give it away and have been doing so since 1996. We publish in full color for pennies. We receive submissions Monday morning and publish them Monday afternoon. UbuWeb’s work never goes "out of print." UbuWeb is a never-ending work in progress: many hands are continually building it on many platforms.

UbuWeb has no need for money, funding or backers. Our web space is provided by an alliance of interests sympathetic to our vision. Donors with an excess of bandwidth contribute to our cause. All labour and editorial work is voluntary; no money changes hands. Totally independent from institutional support, UbuWeb is free from academic bureaucracy and its attendant infighting, which often results in compromised solutions; we have no one to please but ourselves.

UbuWeb posts much of its content without permission; we rip out-of-print LPs into sound files; we scan as many old books as we can get our hands on; we post essays as fast as we can OCR them. UbuWeb is an unlimited resource with unlimited space to fill. It is in this way that the site has grown to encompass hundreds of artists, hundreds of gigabytes of sound files, books, texts and videos.

Sounds like a marginal situation? Hardly. We’ve won many prestigious internet awards and are acknowledged web-wide as the definitive source for Visual, Concrete + Sound Poetry. UbuWeb is on the syllabus of countless schools; we’ve gotten queries from Ph.D. candidates seeking information to third-graders researching a paper on concrete poetry. UbuWeb embodies an unstable community, neither vertical nor horizontal but rather a Deleuzian nomadic model: a 4-dimensional space simultaneously expanding and contracting in every direction, growing "rhizomatically" with ever-increasing unpredictability and uncanniness.

3. Mientras Saatchi y UbuWeb, siendo radicalmente diferentes, pretenden en ambos casos ofrecer catálogos amplios con una intención casi enciclopédica, existen otras iniciativas de pequeñas galerías individuales que sólo intentan trasladar a la web el trabajo de sus artistas. Gracias a un correo electrónico de Erika Escoda pude conocer una galería de arte virtual, Red Galería, la versión digital de una galería bonaernense que trabaja con artistas argentinos. En su primera exposición virtual, aún accesible en su web, han “acondicionado” cuatro salas dedicadas a la obra de cuatro creadores que presentan pinturas “analógicas” y fotografías disponibles también en la “versión bonaerense” de la galería.

Muchos artistas han conviertido ya sus`propias webs en sus mejores portfolios donde un público inalcanzable de otro modo “visita” e interactúa con sus obras. Por el contrario, pocas galerías apuestan por este modelo, posiblemente temerosas de perder capacidad de convocatoria para su sitio físico y oportunidades para “monetizar” sus exposiciones. Pero, de este modo ofrecen a sus artistas una propuesta de valor decreciente que hará que poco a poco les vayan abandonado por otras propuestas de distribución que les proporcionen públicos más amplios. Sólo mediante la exploración de los nuevos escenarios digitales, las galerías tradicionales podrán ser atractivas y competitivas con los Saatchi, UbuWeb y sitios web de los propios artistas.

5 comentarios en “Los “YouTube del arte”: hacia un ecosistema digital de la distribución cultural

  1. Muy interesante post. Igualmente no se si estoy tan de acuerdo en que las galerias pierden valor al estar la web 2.0 yo leo asiduamente una revista sobre arte en su version digital http://www.juxtapoz.com/jux/ y muchos de los posts que ponen son sobre exposiciones, y las galerias aprovechan estos artistas que son mas masivos y pueden sacar mayor redito. Obviamente disminuye el poder que tienen sobre el que solian tener, pero al usar sabiamente las herramientas disponibles su mercado crece por otro lado.

  2. Quizás no me expresé bien; me refiero a la pérdida de relevancia (en un futuro) de las galerías que no adopte los nuevos medios de distribución,c omo Internet. Las que si lo hagan generarán nuevas ofertas de valor añadido a sus “clientes”, tal como tu comentas.

  3. Estimado Juan Freire, gracias por responder a la invitación para visitar RedGalería y recorrer las distintas salas. Es una grata sorpresa y un halago que hayas tomado de ejemplo a mi galería como una referencia de las exposiciones de arte en internet.
    Quiero aclarar que RedGalería es esencialmente virtual, su sede es en la red, sin existencia física material, aunque también produce “eventos analógicos”. Está sucediendo que el nivel de novedad del proyecto provoca un desafío que afecta la subjetividad de quienes participan de la experiencia.
    Consultando las estadísticas registramos que muchos visitantes proceden del blog Nómada, lo que considero algo valioso para destacar.
    Espero que mantengamos el contacto, te mantendré al tanto de las actividades y aprovecho para saludarte.
    Santiago Bengolea
    Director de RedGalería

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