La necesidad de recordar lo obvio o la importancia del diseño

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Algunas ideas y conceptos de gran actualidad en el ámbito del diseño resultan, en cierta medida, obviedades. Así podríamos calificar a las leyes de la simplicidad de  John Maeda (que traíamos a colación para reflexionar sobre la posibilidad de simplicidad en el diseño del software) o los consejos para el uso de bocetos y para sesiones de brainstorming cuando se trabaja en grupo.

Tanto unas como otras explican conceptos y prácticas, al menos aparentemente, obvias. Esta es la razón, por ejemplo, que aducen los críticos de las leyes de Maeda. Pero, ¿cuántas personas y organizaciones incumplen sistemáticamente estas obviedades?

Hace poco Philippe Starck declaraba que el diseño está muerto en una polémica y enormemente comentada entrevista publicada en Die Zeit (disponible aquí como traducción al inglés desde el original en alemán; vía NussbaumOnDesign):

ZEIT: So all the things you have created — unnecessary?

P.S.: Everything I have created is absolutely unnecessary. Design, structurally seen, is absolutely void of usefulness. A useful profession would be to be an astronomer, a biologist or something of that kind. Design really is nothing. I have tried to install my designs with a sense of meaning and energy, and even when I tried to give my best it was still in vain.

La polémica se ha desatado por el personaje y por la provocación y, en general, Starck no sale muy bien parado. Pero puede que Starck tenga razón y el diseño como práctica no sea más que una forma de etiquetar lo obvio, cuando trabaja sobre la función, o un puro ejercicio estético, cuando olvida la función.

Pero si lo obvio no es habitual, si la práctica real está alejada de lo que debería ser, entonces el diseño recupera una poderosa razón de ser. En un mundo cada vez más complejo, las sociedades, los gobiernos, las organizaciones y las redes construyen cada vez más y más complejas reglas para permitir que el sistema sea gobernable (y tenga un mínimo de predictibilidad que nos proporcione cierta tranquilidad). Pero el aumento de reglas formales e informales, explícitas y tácitas, genera complejidad y nos aleja de los comportamientos que parecerían obvios en un mundo más simple.

En este contexto, el diseño, y en particular el pensamiento de diseño, es cada vez más relevante. Quizás llegados hasta este punto deberíamos recuperar la última de las leyes de la simplicidad, denominada “the one”: Simplicity is about subtracting the obvious, and adding the meaningful (“la simplicidad consiste en sustraer lo que es obvio y añadir lo específico”). Pero, al sustraerlo lo identifica y lo hace visible en un paisaje demasiado complicado para que sea distinguible sin esa ayuda.

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