La historia y futuro del OLPC: un fracaso revestido de éxito mediático

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Desde que hace tres años se inició el proyecto One Laptop per Child me ha suscitado sensaciones y opiniones contrapuestas. La idea y parte de su filosofía me parecían interesantes, pero el modelo de desarrollo del proyecto, fundamentado en la gestión top-down y la burocracia masiva, parecían anunciar un fracaso similar al de tantos otros proyectos de desarrollo. William Easterly proponía irónicamente que "Nosotros los blancos sabemos lo que es mejor para los negros" para explicar las razones del fracaso de la mayor parte de los proyectos de desarrollo concebidos por los “planificadores” (“planners” en la denominación de Easterly) desde el “primer mundo” sin contar con los usuarios y destinados a ser “vendidos” a gobiernos de países en desarrollo ávidos de proclamar su preocupación por la educación y tecnología. Por el contrario, han sido los proyectos concebidos y desarrollados siguiendo un modelo bottom-up y una aproximación experimental en los que los cooperantes se convierten en buscadores (“seekers”) los que han demostrado más eficacia.

Ahora que el proyecto OLPC es ya una realidad y que en las últimas semanas se han producido noticias relevantes sobre su futuro, creo que ha llegado la hora de empezar a hacer un balance de las espectativas creadas y los resultados obtenidos. Es lo que he tratado de sintetizar en Soitu.es | Piel digital, en los posts Detrás de la ‘cara bonita’ del OLPC (I) (y II).

OLPC: ¿un diseño prometedor?

El proyecto One Laptop per Child que lanzó Nicholas Negroponte desde el Media Lab del MIT hace ya 3 años se convirtió rápidamente en un proyecto fetiche y un ejemplo depurado de idea políticamente correcta. Pero, como suele suceder con este tipo de proyectos masivos lanzados por visionarios que prometen cambiar el mundo, la realidad se ha revelado mucho más compleja y conflictiva. De hecho, el prototipo de portátil de bajo coste hace ya unos meses que ha alcanzado la fase de producción y ha empezado a comercializarse y distribuirse, con resultados (e impacto mediático) bastante más discretos que los inicios parecían prometer. Hasta el momento se han distribuido “solo” unas 300,000 unidades (frente a los millones que se anunciaban) y el precio por unidad se sitúa ahora en más de 180 $. Pero, mientras estas cuestiones no sido objeto de demasiado debate, el anuncio de un espectacular rediseño del portátil ha hecho regresar al OLPC a todos los foros.

El diseño de la primera versión de este portátil, denominada XO, fue obra de Yves Behar, considerado un maestro del diseño, y su estudio fuseproject. Este mismo diseñador presentaba hace unos días la nueva versión (conocida como XO2) que promete, cuando llgue al mercado en 2010, mejorar su funcionalidad y convertir a este portátil en una combinación de dispositivo portátil multiuso, ordenador, lector de libros electrónicos y plataforma de trabajo colaborativa. En Gizmodo comentan algunas de sus novedades como la pantalla doble y táctil (además han publicado una galería de fotografías). El reconocimiento del nuevo diseño ha sido prácticamente unánime, y como ejemplo en el International Herald Tribune, Design accolades for One Laptop per Child, rconocen que el proyecto OLPC se ha desarrollado con dificultades, pero lo justifican todo por la calidad y promesas del futuro diseño. Estas alabanzas unánimes han encontrado su contrapunto en la voz de Niti Bhan, una conocida especialista en la intersección entre diseño, dispositivos móviles y desarrollo, que anuncia que The emperor has designer clothes y rompe la unanimidad criticando el diseño del OLPC:

El diseño industrial se diferencia del arte o la escultura por un hecho simple, su forma creativa está pensada para una producción masivsa. El buen diseño aumenta el valor de los productos cotidianos al hacer su uso más fácil y simple para millones de personas y su valor estético añade belleza a los rincones más pequeños de nuestros hogares.

Cuando un producto es alabado por la industria y los críticos como un ejemplo de buen diseño pero tiene dificultades para llegar a las manos de la gente a la que está destinado, ¿es esto un ejemplo de arte o escultura, una expresión de la visión personal del artista, más que una validación de lo que es buen diseño?

Algo así parece sucederle al OLPC. Ars Technica ha puesto la nota de realismo al preguntarse si sobrevivirá el proyecto a su lanzamiento (OLPC 2.0 coming; will project survive to see its launch?). Quizás sea el momento de revisar lo que ha pasado con el proyecto en estos últimos años y si realmente ha cumplido las expectativas que despertó en su momento. El siguiente post abordará esta cuestión.

OLPC: ¿un fracaso educativo revestido de éxito mediático?

El rediseño del portátil del proyecto One Laptop per Child ha reabierto el debate sobre este prouyecto liderado por Nicholas Negroponte. Ya en su lanzamiento, hace ahora tres años y entre el estruendo de las alabanzas mediáticas, aparecían dudas (que resumí en Noviembre 2005 en El pórtatil de 100 $: los problemas que no se discuten. En particular, algunas voces criticaban el modelo educativo que se “codificaba” en el software. El OLPC está basado en las teorías construccionistas del aprendizaje, desarrolladas inicialmente por Seymour Papert y después por Alan Kay, ambos miembros activos de la fase inicial del proyecto. Pero además se cuestionaba la viabilidad de su modelo de fabricación, distribución y financiación, que no ofrecía evidencias de que fuese realmente sostenible. En Abril de 2006, surgía la primera señal de que el modelo podía no ser competitivo (Portátiles baratos: una empresa china le enseña a Negroponte la eficacia de los mercados y el capitalismo):

… mi principal crítica estaba centrada en el “modelo de negocio” basado en una burocracia masiva. Las noticias posteriores confirmaron esta sospecha: el proyecto pretende vender exclusivamente a gobiernos y establece pedidos mínimos de un millón de unidades. Algunos de los países que ya han anunciado su disposición a comprar al menos un millón de unidades pretenden utilizar su entrada en el proyecto como argumento para convertirse en ensambladores. De este modo, el objetivo del proyecto se pervierte y muy posiblemente el incentivo para que los portátiles lleguen a sus destinatarios y sean utilizados en educación se diluya. No hay lugar para la iniciativa privada ni para los proyectos locales; sólo tiene cabida la inversión pública y las decisiones centralizadas. En resumen, todos los ingredientes para que el proyecto sea un fracaso, o al menos eso ha sucedido ya con proyectos previos de ese tipo que pretendían generar desarrollo en países pobres.

La competencia del proyecto chino no era más que el comienzo. Este último año ha visto la aparición de muchos otros portátiles baratos pensados para mercados de países en desarrollo y la popularización de teléfonos móviles que empiezan a converger con los ordenadores para dar ugar a dispositivos móviles multifunción. Se estima que se prestarán en junio hasta 50 modelos diferentes de portátil de bajo coste en en una feria que se celebrará en Taiwan. Esta evidencia ha llevado a Mary Lou Jepsen, antigua CTO de OLPC, a proponer un “regreso a la realidad” (Back to reality) o, dicho de otro modo, a cuestionar la propia necesidad del OLPC cuando el mercado proporciona ya productos similares y, en muchos casos, de menor precio. La propia Jepsen está ahora embarcada en un proyecto para lograr un portátil de 75 $, mientras que el OLPC sigue costando más de 180 $, aunque prometen reducirlo a menos de 100 $ cuando mejoren algunas tecnologías y consigan mayor volumen de pedidos (por ahora solo han producido y vendido unos pocos cientos de miles, cuando necesitaban pedidos por millones de unidades).

Pero los problemas para el proyecto OLPC empezaron realmente cuando, a finales de 2007, pasaron de la fase de diseño a la de producción y distribución. Las evidencias empiezan a apuntar que el modelo de burocracia masiva está revelando todas sus ineficiencias. Pero además, el proyecto está introduciendo cambios drásticos en su tecnología y, de paso, en su filosofía originaria. Así uno de los puntos fuertes originales era el software, que tal como indica aún el sitio del proyecto, sería libre y de código abierto. ¿Qué es el proyecto $100 Laptop, realmente?:

¿En qué consiste realmente el proyecto $100 Laptop? El ordenador de 100 dólares (USD) propuesto estará basado en Linux, con una pantalla de modalidad dual, con ambos modos a todo color, modo de transmisión DVD, y una opción de pantalla secundaria reflectiva en blanco y negro, legible a la luz del sol a una resolución 3x. El portátil tendrá un procesador de 500MHz y 128MB de memoria DRAM, con 500MB de memoria Flash; no tendrá unidad de disco duro, pero tendrá cuatro puertos USB. Los ordenadores tendrán conexión de red inalámbrica que, entre otras cosas, les permitirá conectarse entre sí (mesh network); cada ordenador podrá comunicarse con su vecino más cercano, creando una red ad hoc, o red de area local. Los portátiles usarán fuentes de energía innovadoras (incluyendo manual) y podrán hacer la mayor parte de lo que hace un ordenador convencional a excepción de guardar grandes cantidades de información.

Pero, como acaba de anunciar Microsoft: “Microsoft y One Laptop per Child se asocian para entregar computación asequible a estudiantes de todo el mundo”. El sistema operativo Windows XP estará disponible en el portátil XO a partir de junio, cuando comenzarán los ensayos en “mercados emergentes clave”. Este blog muestra el funcionamiento de Windows en OLPC y Ars Technica daba más detalles del acuerdo entre la empresa de Bill Gates y la ONG de Negroponte.

El software y la filosofía de código abierto se habían publicitado como uno de los núcleos centrales del OLPC, por lo que este cambio se ha añadido a toda una serie de problemas operativos para provocar el abandono de varios de los participantes y responsables del proyecto. Así por ejemplo la antigua responsable de tecnología Mary Lou Jepsen ha fundado Pixel Qi que, además de pretender crear portátiles de 75 $, ha creado la pantalla dual usable bajo la luz directa del sol que incorpora la nueva versión del OLPC.

Pero quizás el caso más paradigmático ha sido el de Ivan Krstic, que aún aparece en el sito del proyecto como Director of Security Architecture (o Director of Content Systems en la versión española, y escasamente actualizada, del sitio). Krstic dejó la Universidad de Harvard para embarcarse en el proyecto de Negroponte y lo ha abandonado decepcionado por su evolución. En su blog ha publicado una serie de textos en los que critica de forma dura y descarnada todos los fallos que se ha ido encontrando y, en especial, el papel jugado por el propio Negroponte. En This, too, shall pass, or: Things to remember when reading news about OLPC explica que fue uno de los responsables de la distribución de los portátiles sobre el terreno en varios países, como Perú o Uruguay. Según Krstic, producir y comprar las máquinas es trivial, pero el problema difícil es lograr que llegue a sus usuarios, niños con escasos recursos que viven en sitios remotos y en condiciones difíciles, y que se utilicen para crear experiencias de aprendizaje positivas y duraderas. Esto requiere de grandes esfuerzos, equipos de apoyo y una fuerte involucración e interacción con los profesores que trabajarán con los estudiantes. Nada de esto parece haber sucedido y, en palabras de este ex-responsable del proyecto, no son cuestiones que Negroponte tenga ni desee tener en su agenda.

En un segundo post, Sic Transit Gloria Laptopi, explica con todo detalle la historia del desarrollo del software del OLPC hasta la llegada de Windows. Para contextualizar el tema, narra los pasados fracasos de Negroponte y Seymour Papert en la introducción de tecnología en la educación en países pobres. El primero de ellos sucedió en Senegal en 1983, con un proyecto financiado por el gobierno francés. El MIT Technology Review publicó este “epitafio” en su momento (y aquí se comenta la misma historia):

Naturalmente, fracasó. Nada es independiente, especialmente una organización apyada por un goberino socialista y gestionada por un grupo intenacional de visionarios de la industria altamente individualistas. Además, la credibilidad del altruismo es discutible en una industria basada en una fuerte competencia comercial.

Al final del primer año del Centro, Papert se había ido, como también lo habían hecho los expertos americanos Nicholas Negroponte y Bob Lawler. Se había convertido en un campo de batalla, marcados por conflictos provocados por el estilo de gestión, las personalidades y las convicciones políticas. Nunca se recuperó. El nuevo gobierno francés le ha hecho un favor al centro con su cierre.

Pero Negroponte convirtió este fracaso en un éxito mediático y fundó el Media Lab al poco tiempo, iniciando proyectos de este tipo en otros lugares del mundo, como Boston o Camboya, que, a pesar de que nunca alcanzaron grandes éxitos, se convirtieron en el origen del futuro OLPC.

Krstic critica la entrada de Windows por lo que representa de hipocresía y no tanto por su convencimiento de la ventaja educativa del software libre. De hecho, como experto y usuario de software libre critica la asunción básica del proyecto de que el uso de software libre es bueno per se en la eduación. Al tiempo señala que no existe ni una sola evidencia empírica que demuestre que las teorías construccionistas son positivas para la educación, el otro fundamento del “código educativo” del proyecto:

… la mayoría de los que nos unimos al OLPC creímos que la ideología educativa que soportaba el proyecto es lo que en realidad lo hacía diferente de otros proyectos similares. El aprendizaje abierto, colaborativo, compartido y exploratorio — es lo que pensamos que podría hacer funcionar el proyecto OLPC. Otros habían intentado proyectos de aprendizaje basados en portátiles “normales” en el pasado, y como el New York Times señalaba en su primera página hace poco, crashed and burned [fracasaron estrepitosamente y los portátiles fueron retirados de las escuelas].

Pero además de la tecnología y la pedagogía y todos los debates académicos que se puedan tener sobre el modelo OLPC, su problem básico ha sido de gestión y operaciones. Krstic cuenta historias de decenas o centenares de miles de OLPCs enviados a países, como Uruguay o Perú, en los que una única persona se encargaba de la distribución y la resolución de problemas. Como resultado, para Krstic el nuevo OLPC no es más que otro frabricante de portátiles (aunque sin ánimo de lucro) que compite con Lenovo, Dell, Apple, Asus, HP e Intel, y que aplica una estretagia que no funciona (si nos atenemos a sus objetivos de educación y desarrollo) pero que le permitirá vender muchas máquinas.

Pero incluso los más críticos reconocen los efectos y partes positivos del proyecto OLPC. Por una parte ha contribuido a crear un estado de opinión favorable al uso de tecnologías flexibles y baratas para la educación y, posiblemente, ha provocado un aumento de la competencia entre los proveedores comerciales en la carrera para crear portátiles baratos y ganar esos mercados emergentes. En todo caso estos últimos años han vivido un descenso espectacular del coste de los portátiles y un aumento de la oferta en todo el mundo, lo que pondría en entredicho el papel, necesariamente muy pequeño, que haya podido jugar el OLPC. Por otra parte el propio Krstic defiende el modelo de aprendizaje abierto que inspiró el OLPC y su interfaz Sugar, que en su opinión debería independizarse del resto del proyecto para favorecer su reutilización. Por esta misma razón resulta preocupante que Sugar pueda acabar por asociarse en exclusiva con Windows. El uso de software libre es importante no por su valor educativo como por la libertad que proporciona a los futuros usuarios que no estarían “encadenados” a un único sistema propietario.

5 comentarios en “La historia y futuro del OLPC: un fracaso revestido de éxito mediático

  1. Muy buen resumen. Y muy ilustrativo respecto a lo complejo que resulta gestionar proyectos tan ambiciosos así como a las contradicciones que llevan en sí mismos.
    Lo mas interesante del OLTPC, a mi parecer, es el tipo de habilidades que podrían surgir en los niños a través de su software y de los tipos de proyectos que permite desarrollar. Ahí es donde me sabe mal que los Negropontes de turno fastidien las buenas ideas de los Papert (en la Wikipedia descubro sus orígenes socialistas radicales, por cierto) y Alan Kay.
    Cualquiera que haya trabajado con un entorno Lego Mindstorms (basado en ideas de Papert), o Smalltalk (las de Alan Kay) y sus variantes (Squeak), entenderá el componente radicalmente creativo que ofrecen estos entornos.
    Basta repasar, los múltiples artículos y entrevistas de Alan Kay para darse cuenta de que entiende los entornos de pogramación como medios para desarrollar mundos nuevos y liberar creatividad. Es muy ilustrativa la comparación con el pensamiento que hay detrás de otros sistemas operativos – y no sólo Windows- para darse cuenta de la ¨dimensión de la tragedia¨ que se está desenvolviendo detrás de la historia del OLTPC. El gesto de Kay y Papert de abandonar el proyecto es consecuente con su forma de pensar.
    Las ideas del construccionismo, de Papert, Kay y otros (a un nivel muy diferente me acuerdo aqui de Peter Graham, Bob Taylor, Lickleider, Engelhardt y otros) no se agotan, por suerte, en el OLTPC . Recordemos de nuevo, Lego Mindstorms o Squeak y su utilizacion en la creacion de entornos educativos en muchos países (en Extremadura sin ir más lejos).
    Para los que trabajamos en conseguir establecer el pensamiento de diseño como habilidad básica en el currículo educativo, entornos ricos como los propuestos por Papert y Kay son muy importantes.
    Por desgracia, se tiende a simplificar su misión identificándolos con la promoción en el currículo de la programación de ordenadores o de la creación de entornos multimedia, confundiendo el rábano con las hojas.
    En realidad están relacionados con algo más básico, la tercera pata de la formación en pensamiento abstracto y aplicado: el diseño, el pensamiento de diseño y el pensamiento computacional (post en el dia de hoy en mi blog al respecto). Probablemente la extensión de esta habilidad sea más importante que la de la programación en sí misma para crear personas con capacidad creativa e innovadora en sociedades complejas y tecnológicamente avanzadas. O para crear sociedades complejas, crativas, colaboradoras y tecnológicamente avanzadas.
    Resulta frustrante ver cómo NO se hace la conexión entre programación, construccionismo y pensamiento de diseño y se considera que lo más importante de tener escuela y ordenadores juntos es crear “usuarios de las TIC” y ¨trabajadores del conocimiento¨ no para que los chavales desarrollen una tercera vía y usen una herramienta de pensar al mismo nivel que las de la matemática y el lenguaje natural. Que la desarrollen y que la apliquen para lo que ellos quieran, no sólo para utilizar las tecnologías que les vendan ni para trabajar en las corporaciones que las venden. Que a eso acaban reduciéndose muchas campañas de ¨divulgación de las TIC entre a población¨ pagadas con dinero público.
    El OLTPC es un proyecto concreto que muestra las cicatrices del modo de hacer y pensar de la época Negroponte en el MIT (en profunda revision por Rodney Brooks). Si bien casi nadie discute la genialidad de Negroponte al idear el modelo MediaLab, también es cierto que ciertas intuiciones y formas de hacer suyas están mostrando claras limitaciones. Veáse el OLTPC y las vicisitudes que tú has resumido tan bien, por ejemplo.
    Lástima que las críticas globales sobre proyectos muy concretos, si no generan reacciones de mejora, a veces se lleven por delante buenas ideas y, por asociación, nos lo pongan más difícil para llevar el pensamiento de diseño a los chavales. Aunque el OLTPC pierda valor por el camino, utilizarlo para desarrollar todo lo que lleva alrededor sigue siendo una aventura que vale la pena. Aunque con Windows nos lo van a poner difícil!!

  2. Muy interesante el post. Muy revelador. Aca en Peru la burocracia supermasiva ha convertido el proyecto en una gran primera plana, pero en pocos resultados a la vista. Saludos

  3. Muy interesante el análisis. Me ha hecho pensar mucho sobre lo que escribes.
    Espero no tengas razón.
    En mi caso concreto que colaboro con CEIBAL de Uruguay, un proyecto que se enmarca dentro de olpc he observado mucha colaboración entre instituciones educativas, profesionales de distintos puntos del país que creen en los niños y apuestan a reducir la brecha digital entre las clases sociales de nuestra sociedad. Y creo este es el objetivo principal.
    Si queremos colaborar no podemos tener un ego muy grande.
    Y además prefiero que el gobierno gaste dinero en cosas concretas con los impuestos que pagamos y que lleguen a los clientes porque eso somos, lamentablemente.
    Espero que olpc llegue a buen término y animo a todos los que lean este post a que colaboren en su ciudad. Toda ayuda es vádlida.
    Saludos cordiales.

  4. gonzalo Curbelo dice:

    Aca en uruguay no ha habido problemas borocráticos con la distribución, todo loos han sido exitosos en la materia. contrario, los sitemas públicos has sido exsitosos en esto. Las dificultades estan en la burocracia del sistema educaativo que tarda en adaptarse a los cambios. por ahora el plan”Ceibal” es un éxito y se ha abieto un debate académico que pretende cambiar desde la raiz el paradigma educativo

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