La empresa 2.0 resuelve la paradoja de la productividad: no es la tecnología, es la información

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Hal Varian, Google chief economist, en una entrevista en el blog Freakonomics:

If you are looking for a career where your services will be in high demand, you should find something where you provide a scarce, complementary service to something that is getting ubiquitous and cheap. So what’s getting ubiquitous and cheap? Data. And what is complementary to data? Analysis. So my recommendation is to take lots of courses about how to manipulate and analyze data: databases, machine learning, econometrics, statistics, visualization, and so on.

En la era del 2.0, manipular y analizar datos significa convertirse en un broker de conocimiento. Pero sorprendentemente la ya vieja paradoja de la productividad

solo parece empezar a “resolverse” (o dicho de otro modo, se empieza a demostrar empíricamente que las tecnologías de la información si incrementan la productividad) cuando se comienzan a medir los usos y no las infraestructuras. De esto me ocupaba hace unos días en Soitu.es | Piel digital, En la empresa 2.0, los trabajadores más conectados son los más rentables:

Pero solo muy recientemente, los analistas han dejado de medir los tangibles, la tecnología, para preocuparse por los intangibles, los flujos y gestión de información en las organizaciones. Y de este modo parece que la paradoja empieza a disolverse. Un reciente trabajo del propio Erik Brynjolfsson, junto con Sinan Aral y Marshall Van Alstyne (Productivity Effects of Information Diffusion in Networks, pdf) proporcionó al fin, según sus autores, la primera evidencia empírica de que la difusión de la información dentro de las redes de una organización mejora la productividad. El artículo ha sido objeto de una una noticia de la escuela de negocios MIT Sloan Management, Understanding productivity in the Information Age, donde hacen un buen resumen de sus principales resultados.

Mediante el análisis de los flujos de correo electrónico dentro de una empresa dedicada a la selección de ejecutivos estos autores llegaron a la conclusión de que:

… aquellos empleados con fuertes redes sociales (basadas en el número de contactos y de correos electrónicos que envían y reciben) reciben antes y más nueva información que sus colegas peor conectados y, como consecuencia, son más productivos. Así logran completar más proyectos por unidad de tiempo y generan más beneficios a su empresa.

En mi opinión, estos resultados (y su previsible extensión a otros canales de comunicación más propios de la web 2.0 que el correo electrónico) demuestran que en un contexto de superabundancia de información y conocimiento son sus brokers los actores clave en la economía digital y la empresa 2.0:

Además, la irrupción de la web 2.0 y de los usuarios como creadores de contenido ha provocado una exuberancia de información, que además ya no se concentra tras los muros corporativos. Cuando la información se convierte en una mercancia o commodity, deja de tener valor por si misma. En este sentido, son aquellos que sean capaces de acceder mejor y más rápido a la información y que le den mejores usos mediante su remezcla y uso creativo, los brokers de conocimiento, los que aportarán más valor en las “industrias del conocimiento”. El hecho de que esta tendencia ya se evidencie con redes sociales basadas en tecnologías tan poco sofisticadas como el correo electrónico no hace más que indicarnos el impacto de este proceso en la empresa 2.0.

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