Historias alternativas para el “Nido de Pájaro”: colaboración, remezcla y arquitectura audiovisual

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Pasaron las Olimpiadas. Casi nadie parecía finalmente tener demasiado interés en que este evento global no fuera un éxito. La mayor parte de los conflictos que amenazaban a la organización fueron desactivados y silenciados tanto dentro como fuera de China. En ADN.es | Ciudades enredadas intenté abordar uno de los debates más marginales en esta historia olímpica. A través de la Historia alternativa del Nido de Pájaro recupero algunas de las interpretaciones que para mi son más originales e interesantes sobre el significado y la función de la arquitectura de los grandes iconos que han servido de escenario y símbolo a las Olimpiadas de Pekín. [Complementariamente, Edgar González, en Los adentros del nido, nos lleva hasta Beijing Ago 08 Ocaña – a set on Flickr, donde puede verse la documentación fotográfica del Nido de Pájaro realizada por Manuel Ocaña y Carlos Arroyo].

La arquiectura es una actividad esencialmente colaborativa en la que equipos de arquitectos, ingenieros, diseñadores … trabajan conjuntamente para desarrollar un proyecto. Paradójicamente, es la figura del arquitecto estrella como genio individual y, en cierta forma, asilado aparece habitualmente como responsable único de una obra la que ha ganado fama. Aún así, la emergencia de la colaboración como forma creativa y modelo organizativo ha sido revitalizada por las tecnologías digitales y la arquitectura no ha sido totalmente inmune a estas tendencias. Así, algunos empiezan a hablar de arquitectura de código abierto y estas ideas se extienden al ámbito de la gestión urbana.

La historia de uno de los últmos, en términos estrictamente cronológicos, iconos globales de la arquitectura puede ayudar a desvelarnos la naturaleza compleja, y en ocasiones ambigua, de la autoría de un diseño. El Estadio Nacional de Pekin conocido como “Nido de pájaro” (en el sitio oficial de los Juegos Olímpicos, sitio del Bird’s Nest)  se ha convertido en el símbolo de los Juegos Olímpicos de Pekín y, para China, en el icono máximo para exponer al mundo su desarrollo y modernización.

Buena parte del valor simbólico se debe tanto a su propia estética vanguardista como a su utilización como escenario y plataforma para un asombroso espectáculo al que pudimos asistir en la ceremonia de inauguración. José Pérez de Lama, ha escrito una crítica esencial en Pekín 2008: Un estadio para 4.000 millones de espectadores: “el estadio olímpico de Pekín y la inauguración de los Juegos Olímpicos que tuvo allí lugar constituyen quizás el acontecimiento arquitectónico y metropolitano global más sobresaliente desde el Guggenheim de Bilbao”. Asistimos a un nuevo caso de arquitectura mediática, de edificios concebidos como parte de una performance híbrida: por una parte actores y teatro se combinan con pantallas y elementos digitales, y por otra más de 90,000 espectadores “analógicos” vivían la ceremonía junto con otros 4,000 millones de consumidores digitales (y de hecho, el espectáculo parecía más pensado para esta inmensa mayoría que para la minoría que se encopntraba en las gradas del estadio). El Nido de Pájaro corresponde a una forma de arquitectura en la que la principal función del diseño es servir de interfaz estética e infraestructura a una ceremonia que se quiere global:

… me parece de interés interpretar la ceremonia inaugural del los Juegos como el producto principal del proyecto, como arquitectura instantánea, en cierto modo en la tradición fundada en la experimentación arquitectónica y artística de los años 60 y 70; aunque claro, adaptada a las nuevas circunstancias. Esto nos obliga en primer lugar a incorporar al equipo de “arquitectos”, o media-arquitectos, al menos a Zhang Yimou, director de cine y jefe del equipo, y a Mark Fisher, arquitecto de formación y director de escenografía del evento.

Siendo esto así, ¿quiénes son los autores de este nuevo icono arquitectónico? La respuesta inicial sería Herzog & de Meuron, los arquitectos suizos mundialmente reconocidos como autores y responsables. Pero, como bien apunta Pérez de Lama, Zhang Yimou y Mark Fisher son la otra parte del equipo arquitectónico (o Herzog y de Meuron parte del equipo mediático). Pero, desde esta perspectiva, la propia estética del estadio adquiere un valor fundamental esencial y en este ámbito surgen nuevos responsables ensenciales para entender el proyecto.

El diseño del estadio fue consecuencia de una colaboración del equipo suizo con el artista chino Ai Weiwei (wikipedia, blog en mandarín). Este detalle ha llegado mínimamente a los medios de comunicación de masas, pero si ha sido reconocido extensamente en los análisis más profundos. La figura de Ai Weiwei es central para entender este proyecto tanto por su propia trayectoria artística como por su postura política, muy crítica con el gobierno chino. En esta entrevista aparecida en Ring, el blog de The New York Times sobre los Juegos Olímpicos, explicó poco antes de la inauguración el proceso de diseño del estadio y sus razones para no asistir a la ceremonia, un gesto crítico hacia la falta de democracia y libertad en su país. Por su parte The Observer, Cultural revolutionary, denominaba a Weiwei como el Andy Warhol chino. Un crítico permanente e incisivo del régimen político tras sufrir las consecuencias de la revolución cultural que provocó el encarcelamiento de su padre poeta y su propia emigración a Estados Unidos. Weiwei es un artista multidisciplinar que utiliza como medios la escultura, la fotografía, el cine, la arquitectura … y un crítico artístico y político desde su propia obra y su labor editorial y como blogger. Para conocer en mayor profundidad el trabajo de Ai Weiwei (y por tanto algunos de los orígenes del propio Nido de Pájaro) es muy recomendable consultar la larga entrevista que apareció en Archinect en 2006, Ai Weiwei: Fragments, Voids, Sections and Rings:

Ai usa un conjunto de tácticas para la producción de su trabajo: minando el significado de los artefactos ya existentes, atacando las jerarquías ya establecidas de poder, privilegiando el conocimiento vernacular ya desarrollado y simplemente dejando que las cosas sucedan. En los últimos años se ha acercado más a la arquitectura, comenzando con el diseño de su propio estudio …y la colaboración con los arquitectos Herzog & de Meuron en el Estadio Olímpico de Pekín.

En paralelo a su trabajo arquitectónico y escultórico, es especialmente interesante su trabajo fotográfico que ha ido documentando el proceso de transformación urbana de Pekín. Por otra parte, su propio estudio y galería se han convertido en uno de los orígenes de uno de los barrios más creativos de Pekín, el 798 Art District, sobre el que ha escrito (primera parte) Regine Débatty.

Las tácticas de apropiación de objetos y estructuras pre-existentes para dotarlas de nuevos significados, o para hacer aflorar significados ocultos, parecen apoyar una hipótesis alternativa sobre la autoría del diseño del Nido de Pájaro. Herzog, de Meuron y Weiwei son necesarios pero no suficientes. Scott Burnham, en Who *really* designed Beijing’s Olympic Stadium? (comentado en Archinect) ha lanzado una teoría altamente provocadora al situar el origen de este diseño el las prácticas cotidianas de los trabajadores inmigrantes que desarrollan su labor en las innumerables obras que se construyen en Pekín. Burnham, que ha pasado largas temporadas trabajando en Pekín, comenta que en los innumerables edificios en construcción que se pueden encontrar en la capital china no cuentan con sistemas e infraestructuras de protección formales. Por esta razón es habitual que los propios trabajadores instalen densas mallas con tablones de madera en las ventanas superiores. Una función secundaria es evitar que los pájaros aniden en edificios abandonados. El patrón de las mallas parece responder a una estructura muy similar a la que podemos observar ahora en el Estadio Nacional.  Burnham propone la hipótesis de que los diseños de Weiwiei han estado inspirados por estos diseños “accidentales”, y esta táctica estaría totalmente de acuerdo con el apropiacionismo que reivindica el propio artista.

Esta imagen muestra las estructuras que utilizan los trabajadores en los edificios en construcción y la siguiente el aspecto del Nido de Pájaro durante su construcción:

Por supuesto todos, Herzog, de Meuron, Weiwei, Siher, Yimou y los miles de trabajadores anónimos, tienen su parte en la concepción de este diseño. Sin embargo la “gloria arquitectónica” esté reservada a los autores a los que podemos reconocer individualmente. Pero en todo caso, las hipótesis de Pérez de Lama y Burnham tienen la virtud de descubrirnos muchas más claves sobre la propia naturaleza del edificio y su explicación política y urbana. El nuevo Pekín se construye para conectarse a un mundo global e híbrido de modo frenético e imparable sobre las ruinas de los barrios tradicionales, hutongs, por una masa de trabajadores anónimos (categoría en la que deberíamos incluir a la mayor parte de arquitectos). El ritmo de creación y destrucción necesita de tácticas dotadas de ciertas dosis de creatividad , y así sobre la marcha se desarrollan medios de protección que, al final, acabarán siendo transformados en iconos para “4000 millones de espectadores”.

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