El futuro de la educación: Aprender lo que no pueden hacer las máquinas

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Este artículo, que reflexiona sobre el futuro de la educación, ha aparecido como parte de la revista de eldiario.es publicada en Septiembre 2017 El reto de imaginar el futuro: “Viajamos al 2034 con veintidós especialistas, siete soñadores y seis dibujantes de cómic. Anímate a la aventura de descubrir con nosotros lo que está por venir”.

¿Por qué el futuro de la educación será diferente a su presente?

La educación en la que hemos vivido instalados en la era industrial fue definida por el pedagogo Paulo Freire como “bancaria”, dado que está destinada a “depositar” en el cerebro del que aprende capas de contenidos. El estudiante, pasivo, se dedica a “acumular” y asimilar contenidos hasta que éstos alcanzan una masa crítica que le permite desempeñar una acción efectiva como podría ser una profesión. Es una educación industrial, que se aísla en el aula y en la escuela y olvida casi por completo los procesos sociales como la interacción con la sociedad, el diálogo, la práctica, las experiencias…

Existen dos razones por las que esta forma de entender la educación, que sigue siendo dominante, se ha hecho disfuncional en nuestra sociedad. La primera, la más popular, parte de la evidencia de que la tecnología digital es capaz de ofrecer de forma más rápida, barata y con niveles de calidad al menos similares, muchos defienden que superiores, lo que antes ofrecían las aulas, profesores y las instituciones educativas.

La segunda aborda las razones profundas del cambio. En un mundo transformado por completo por la tecnología y los cambios sociales, la educación convencional no aborda las verdaderas necesidades de los ciudadanos y profesionales contemporáneos. Vivimos en un mundo donde una proporción creciente de las tareas técnicas, sencillas y sofisticadas, están en manos de “máquinas inteligentes”. Nuestro principal reto individual y colectivo es vivir y gestionar la incertidumbre y los problemas complejos, aquellos que no podemos ni tan siquiera definir o para los que las soluciones no se adaptan a recetas pre-definidas (o dicho de otro modo aquellos que, al menos por el momento, la Inteligencia Artificial no puede abordar), y para ello necesitamos capacidades de investigación y de creación. Esto no puede aprenderse en una clase magistral ni en simulacros de proyectos, se necesitan procesos de aprendizaje activos, basados en la experiencia y la experimentación.

¿Por que aun no ha sucedido la disrupción educativa?

De la mano de la tecnología, diferentes sectores, desde la cultura o los medios de comunicación a la política o el transporte público, se han ido desbaratando en las dos últimas décadas. La educación ha salido aparentemente indemne, aunque ya empieza a mostrar sus primeras grietas. Posiblemente su resistencia se deba a las barreras de entrada que oponen superestructuras muy tradicionales y fuertemente atrincheradas en su estatus social y político. Los aparentes intentos de disrupción en educación han venido de la mano de la tecnología y de los nuevos métodos, pero han sido más burbuja que verdadero cambio dado que se han orientado principalmente a dar servicio a las instituciones educativas y sus prácticas “formativas”, ancladas en el pasado o sujetas a una innovación tímida y lenta.

El software educativo más habitual aumenta el entorno educativo del aula manteniendo su estructura y reglas de juego o propone digitalizar ese formato. En el mundo del hardware y contenidos, tablets, pizarras digitales, apps, libros digitales, plataformas de contenidos … todos pretenden algo similar: mejorar el sistema conservando el sistema. Por otra parte los nuevos métodos, que se declaran alternativos a los “bancarios”, como el método del caso, el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje cooperativo, o design thinking implican una transición a un aprendizaje más activo. Pero en la mayor parte de casos a costa de una trivialización de los problemas y retos que motivan el aprendizaje. Por ejemplo aprendizaje basado en proyectos en que el resultado está ya predefinido y se convierte en una tarea rutinaria equivalente a lo que sucede con la educación convencional. Por otra parte, se cambia el método sin cuestionar el contexto. Aprender de forma activa es una experiencia que requiere de un nuevo contexto, abierto y diverso, y por tanto de una nueva cultura de aprendizaje.

Las dos próximas décadas en educación

Hasta el momento hemos pensado en el futuro analizando críticamente el presente. Lo que sigue es una prospectiva de lo que en mi opinión es probable que suceda en los próximos años y puede acabar por convertirse en la “era de la disrupción educativa”.

1. El aprendizaje activo será el “nuevo normal”, y estará basado en comunidades intergeneracionales e “indisciplinares” (que se unen por su interés en un problema, no por afinidad disciplinar) y trabajan sobre “lo que nos afecta”. En este contexto gana protagonismo lo local, lo que nos es próximo y los problemas complejos. Los sucedáneos de aprendizaje activo, controlado y trivializado, no cumplirán las promesas y serán poco a poco abandonados o relegados a un papel menor.

2. Las competencias transversales, antes denominadas “blandas”,  irán tomando más y más protagonismo porque finalmente serán casi las únicas que no puedan ser sustituidas por máquinas y algoritmos.

3. Las necesidades de aprendizaje son múltiples y cada persona, a lo largo de su vida, precisa aprender de formas diferentes. Si hasta el momento la educación buscó asegurar un nivel común y homogéneo de los estudiantes, a partir de ahora la educación deberá adaptarse a las múltiples necesidades y oportunidades. Pasaremos a entender la educación como un proceso que no termina nunca y que discurre con fases dentro de las instituciones educativas y fases en otros contextos profesionales y cívicos. En este nuevo escenario la certificación perderá valor de forma radical en favor del reconocimiento por pares y la acreditación progresiva y acumulativa de competencias y capacidades.

4. El aula desaparecerá en un sentido literal y figurado. Dejará de ser el espacio dominante para la educación dado que los entornos sociales diversos y reales pasarán a ser los laboratorios de aprendizaje.

5. Pasaremos de un sistema centrado en el profesor a otro organizado alrededor de los que aprenden y en los que emergerán una diversidad de agentes que acompañan, facilitan y median en el aprendizaje: entrenadores, mentores, expertos, colaboradores, diseñadores pedagógicos…

6. La tecnología será invisible y flexible y estará presente en todos los procesos de aprendizaje. El “e-learning” tradicional y puro será una opción más y ganará reconocimiento él que sucede al “margen del sistema” dentro de comunidades digitales.

7. La Inteligencia Artificial será una herramienta esencial de mejora continua mediante las analíticas de aprendizaje. Pero se necesitará un nuevo enfoque que permita generar datos de la observación de los nuevos procesos de aprendizaje activo y no las analíticas convencionales que se generan en la educación “bancaria”.

8. El cambio vendrá de múltiples iniciativas, algunas nuevas y otras de transformación de la escuela o la universidad que compitan pero también dialoguen entre si. Las nuevas iniciativas serán una combinación de emprendimiento y proyectos educativos de corporaciones que no están ahora mismo en el mundo de la educación. En el caso de las transformaciones de las instituciones ya existentes requerirán el liderazgo de pequeños equipos de profesores y directivos comprometidos y con capacidad de acción que actúan sobre la pedagogía pero también sobre la propia organización.

6 comentarios en “El futuro de la educación: Aprender lo que no pueden hacer las máquinas

  1. Y penosamente la escuela publica se cae a pedazos mientras las iniciativas privadas avanzan con ventaja e imponen unas reglas de mercado, convirtiendo al alu.nado en usuarios y a las familas en consumidores. La escuela es inclusiva o no es escuela. La unica “dotacion” asegurada esel negocio editorial de los arcaicos libros de texto q enmascaran la casi inexistencia de inversion educativa. Y lo peor es q el rasero pedagogico son instrumentos como PISA con los q humillar a la escuela pública. Donde están los mefios, los recursos, la tecnologia, el marco de autonomia pedagogica y organizativa? Y mas y mas burocracia con la q ahogarnos, distraernos y detraer esfuerzos. Con esta burocracia desmedida se monopolizan todas las reuniones y se impide la coordinacion en torno a los proyectos, sometidos a presiones externas como la compartimentacion x areas y los horarios. Descorazona q la escuela se sostenga con voluntad e imaginacion, es decir, depende de la fe de las personas. Y el sistema entonces para q esta? Para susyraer la evaluacion al alumnado y la profesionalidad al profesorado

  2. Me encanta el artículo y lo comparto con gusto. Sólo un par de apuntes…

    Hay que matizar el término “inteligencia” aplicado a una máquina. En inglés se le denomina “smart”. Uno de los “signifcados” de ese término “smart” es “inteligente”… pero en un sentido metafórico. Es la “inteligencia” del fútbol de Leo Messi; no a la que nos tiene acostumbrados el cine de ciencia ficción, por poner dos ejemplos.

    La “Inteligencia Artificial” existe, evidentemente, pero es un desarrollo que lleva años aparcado porque se ha demostrado con la actual tecnología de las máquinas es imposible de alcanzar. Cuestiones físicas que ni vienen a cuento y dejo un par de búsquedas sobre el avance en este sentido, que hay pasos y muy grandes; pero será algo que no veremos nosotros ni nuestros hijos… quizás nuestros nietos.

    “Smart” es un concepto que va más por la velocidad, la reacción, es listo, rápido, sagaz, lúcido, ocurrente… Las ciudades, los coches, las lavadoras y las tiendas online son “Smart”… no “inteligentes”. Es un término que va más por la eficiencia: aportar datos relevantes; y el aprendizaje máquina ayuda a aumentar esa relevancia: concretar y entender. Es un poco como la “Barra Libre”… no es libre, es gratis; ¡puede ser por invitación!

    Desde ese punto de vista se puede “robotizar” casi cualquier cosa porque son muy pocas las cosas que precisan de una verdadera “inteligencia” para sacarlas adelante.

    Antes una sola máquina movía una fábrica entera, con poleas y engranajes. Hoy cualquier coche tiene cientos de máquinas cada una de ellas con una función diferente y que actúan, muchas veces, de manera transparente: tú ni te enteras. Ese proceso se llama “imbricación” y es lo que se está produciendo ahora. Una tecnología que ya existía pero que ha desarrollado el avance necesario para formar parte del entorno pasando desapercibida. Nadie es consciente de que está utilizando internet cuando manda un whatsapp.

    Creo que en poco tiempo sólo lo que precise de creatividad, de interacción social o de empatía quedará fuera de la automatización (término, para mí, mucho más correcto que el “robotización”) en un proceso que empezó hace más de 200 años… no es cosa de ahora.

    ¿Qué debe hacer la educación en ese entorno? Porque está claro que esa imbricación se va a producir también en esa educación… se ponga como se ponga el ministro de turno o diga lo que diga la Ley correspondiente.

    Pero me supongo que apuntalar esas habilidades humanas; para las que sigue siendo necesaria una base cultural muy importante y ahí es sistema “bancario” ofrece un nivel “Smart” adecuado.

    No se trata de cambiar por cambiar… ni la Infantil ni la Primaria. Los niños tienen que seguir aprendiendo a sumar y geografía aunque exista Google Maps.

    Es una transformación increíble. Cualquiera puede analizar un dato histórico con un ordenador conectado a internet. Pero ese dato tiene que estar desmenuzado por historiadores. Si no, el ciudadano busca y sólo encuentra “mierda”. Y, por otro lado, esos historiadores tienen que poder comer e hipotecarse con lo que ganen de desmenuzar datos…

    Cambio en la educación no lo sé… pero sí es un cambio en la concepción del mundo que se verá reflejado en la educación… en las capas de la educación en las que ya se enseñen conceptos que aportan valor a los datos. Y los cambios vendrán de la manera de sacar ese aporte de valor y convertirlo en euros.

  3. Me ha encantado que Juan se haya adentrado en nuestros planteamientos en educacion disruptiva, machine learning, elearning inclusivo, la transversalidad, la transdisciplinariedad etc…investigaciones que ya van por el vigesimos segundo año en esos temas que establecen el futuro de la sociedad,educación y tecnologías, como factores inseparables del futuro de las personas.

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