Arquitectura postespectacular para la cultura de redes: Ecosistema urbano

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Coexisten en nuestras sociedades tres formas de hacer arquitectura que, a su vez y debido a la enfermiza dependencia de los políticos hacia lo constructivo, configuran tres modelos culturales y tres formas de entender a la propia sociedad. Dos de ellas buscan, cuando alcanzan su máxima expresión, lo espectacular tanto en tamaño como en propuesta estética. Así, la arquitectura modernista sigue siendo posiblemente la preferida tanto por los políticos como buena parte de los promotores obsesionados por lo monumental y los museos; contamos con ejemplos que oscilan entre la elegancia sobria de Rafael Moneo o el rococó de Santiago Calatrava. Pero el modernismo como cultura y práctica hace ya décadas que fue desafiado por el posmodernismo. De este desafío nació desde la arquitectura sin autor de las ciudades genéricas y del simulacro, que tienen en Las Vegas su icono principal, hasta figuras iconoclastas como Rem Koolhaas y su Office for Metropolitan Architecture. Pero el posmodernismo también está en crisis, y no sólo por que haya sido debilitado por el contra-ataque de un cierto neotradicionalismo modernista, si no por el surgimiento de una nueva cultura de redes (la network culture que ha propuesto Kazys Varnelis, que a partir de su trabajo teórico sobre historia de la arquitectura acaba analizando la cultura contemporánea, mostrando claramente las conexiones e influencias mútuas entre una parte, arquitectura, y el todo, cultura). Es paradigmático que el propio Koolhaas y su think tank AMO hayan reducido últimamente su trabajo de análisis urbano y social para dedicar sus mayores esfuerzos al desarrollo de espectaculares proyectos arquitectónicos. Muchos lo consideran una evidencia clara del declive de Koolhaas y, posiblmente, del posmodernismo. Como una nueva paradoja del mundo en que vivimos, cuando la arquitectura de OMA es más popular que nunca, las ideas de AMO se desvanecen lentamente.

Pero entre la arquitectura concebida como espectáculo o monumento, se va abriendo camino otra arquitecctura nativa de la cultura de redes que construye para diseñar espacios de interacción, que se mueve tanto en los espacios físicos como en los digitales y que se preocupa por los nuevos desafíos de nuestras sociedades (desde la sostenibilidad a la innovación). Esta nueva arquitectura trabaja “dentro del sistema” sin necesidad de cinismo ni de elitismo para soportarlo, y además entiende como funciona, pero mantiene una visión crítica apostando por el cambio desde el trabajo y la innovación.

Ecosistema urbano es un equipo de arquitectos e ingenieros que desde Madrid y trabajando en todo el mundo representan un ejemplo de esta nueva arquitectura. Diseñan soluciones baratas (incluyendo una alta dosis de reciclaje) y rápidas y trabajan entenidendo la ciudad como red de personas y espacio de interacción. Uno de sus objetivos principales es la sostenibilidad que trasladan al uso de materiales y de energía, y al propio diseño de los espacios (por ejemplo, integrando corredores verdes en las ciudades que superan el concepto de jardín o zona verde tradicional). Ellos se definen así (más en la presentación de su blog):

[ecosistema urbano] es una estructura abierta, dedicada a la investigación y el diseño arquitectónico. Se caracteriza por su elevada sensibilidad hacia la ecología y su compromiso con la sostenibilidad de las ciudades y el planeta.
Frente a posturas teórico-críticas pasivas relacionadas con la arquitectura, [ecosistema urbano] mantiene su apuesta por la acción, partiendo de una mirada crítica y propositiva de la realidad, que se utiliza como mecanismo de proyecto.
Los arquitectos debemos dejar de pensar exclusivamente en términos de materialidad. El hombre crea condiciones artificiales, configura entornos que también son arquitectura. El uso de medios inmateriales es tan importante como el de los materiales para definir un espacio. El arquitecto contemporáneo no es sino un gestor que optimiza los recursos energéticos y presupuestarios disponibles.
[ecosistema urbano] apuesta por una arquitectura… …utilizada como instrumento preventivo. Prevenir es una actitud más sostenible que curar.
…que cuente con la dimensión temporal como material de proyecto. El pensamiento estratégico proporciona capacidad de anticipación.
…ligera y con fecha de caducidad. Utilizable sólo durante el tiempo que sea necesaria.
…entendida como proceso reversible. Proyectada para su construcción y desmantelamiento. Proyecto como plan de gestión de la vida de un objeto.
…pensada desde la economía de medios. Estableciendo prioridades encaminadas a conseguir lo máximo con lo mínimo, que tiene mucho de sostenible y poco de minimalista.
…para la libertad e incertidumbre. Planteada desde la realidad y alejada de las utopías y las soluciones holísticas que procuran la resolución de todos los problemas a la vez.

Uno de sus proyectos más paradigmáticos tanto por su reconocimiento público que ha alcanzado como por su propuesta estética y, especialmente, funcional es el bulevar bioclimático en el ensanche de Vallecas, en Madrid. Partiendo de la realidad de la ciudad (más bien de la no-ciudad), y no de una utopía, proponen una solución vanguardista y útil. El proyecto se acaba convirtiendo en un ejemplo alternativo de espectacularidad, a pesar de que está concebido como una estructura efímera diseñada para su desmantelamiento futuro:

La propuesta para el eco-bulevar de Vallecas, puede definirse como una operación de reciclaje urbano que consta de las siguientes actuaciones: la instalación de tres árboles de aire-dinamizadores sociales, la densificación del arbolado de alineación existente, la reducción y disposición asimétrica de las circulaciones rodadas e intervenciones superficiales sobre la urbanización existente (perforaciones, rellenos, pinturas, etc.) que logran reconfigurar el urbanismo ejecutado.

Tres pabellones o árboles de aire funcionan como soportes abiertos a múltiples actividades elegidas por los usuarios. Instalados en la no-ciudad como prótesis temporales, se usarán sólo hasta que la tara de inactividad y de acondicionamiento climático, se haya corregido. Transcurrido el tiempo suficiente, estos dispositivos deberían desmontarse, permaneciendo los antiguos recintos como claros en el bosque. El árbol de aire es una estructura ligera, desmontable y autosuficiente energéticamente, que sólo consume lo que es capaz de producir mediante sistemas de captación de energía solar fotovoltaica.

Este fue uno de los proyectos que presentaron en la exposición colectiva Freshmadrid. Google Maps nos permite visualizar estas estructuras y el entorno urbano donde se sitúan, muy alejado de los escenarios habituales de los arquitectos estrella. En julio anunciaban que ya estaba terminada su segunda fase y se había completado la instalación de los tres árboles. El ecobulevar es sólo un ejemplo de los diferentes proyectos que han desarrollado o en los que están trabajando en estos momentos.

Pero Ecosistema urbano no sólo trabaja en la cultura de redes por su arquitectura, también por su modelo de funcionamiento como organización. Mientras que su “página corporativa” es un ejemplo clásico de diseño web de o para arquitectos (espectáculo visual y difícil navegación y usabilidad; de nuevo OMA es el ejemplo canónico), desde hace un tiempo cuentan con un blog (en inglés; canal en YouTube) que se ha convertido en su canal de comunicación donde presentan sus ideas y proyectos pero también sus intereses y filosofía de trabajo y vital. Así el blog se ha convertido en el espacio donde van descubriendo la cultura de redes en la que, en realidad, estaban ya trabajando y van configurando su estrategia. De este modo se han declarado como incipiente empresa 2.0:

… una empresa transparente que se abre al público y acepta sugerencias y criticas (que es lo que tratamos de hacer con este blog). Otro tema típico de la “filosofía 2.0″ es trabajar en red con otras empresas, de manera que nuestros trabajos adquieren un valor añadido también por la colaboración de otros. Los arquitectos suelen hacer lo contrario, lo quieren controlar todo.

Aplicamos esta dinámica también como regla de funcionamiento interior. En nuestra empresa se valoran las calidades individuales y la creatividad de cada componente del equipo. Incluso nos estamos planteando utilizar el blog para que cada uno de nosotros publique ideas y proyectos personales que aunque no sean realizable en el inmediato lo podrían ser en un futuro próximo, o quizás por la participación de algunos de vosotros.

Por otra parte, hace unos días comentaban el proyecto Open Architecture Network (liderado por Cameron Sinclair; más información aquí y aquí), lo que les llevó a plantearse el uso de licencias Creative Commons para sus proyectos (permitiendo su uso en proyectos de otros arquitectos):

…Aplicaremos a nuestros proyectos la licencia creative commons, de manera que todos puedan difundir y usar nuestros proyectos con la única obligación de citarnos como autores.

Estamos trabajando a un sistema para que todos los que quieran se puedan bajar desde este mismo blog, los archivos CAD, imagen y vídeo de nuestros proyectos.

5 comentarios en “Arquitectura postespectacular para la cultura de redes: Ecosistema urbano

  1. Yo creo que no hay que tener mucha esperanza con la arquitectura. Como señala Dejan Sudjic en su libro sobre la relación con el poder, la arquitectura ha dependido siempre de quien tiene el poder de decisión,autócratas, políticos y, más recientemente, empresarios que se caracterizan en muchos casos, por la megalomanía. Esencialmente, los arquitectos de éxito que observamos hoy en día, son políticos enmascarados que tratan de manipular sutilmente a sus clientes para llevar a cabo sus delirios espaciales

  2. A raíz del segundo comentario se podría pensar que hasta que los ciudadanos no tengamos un verdadero protagonismo en el diseño o concepción de nuestro entorno no nos sentiremos a gusto en nuestras ciudades pero son los mismos ciudadanos los que compran viviendas en localidades alejadas de las ciudades o te tipo unifamiliar por distintas razones (como inversión, segunda vivienda o “tercera”, por elección o porque no le queda más remedio debido a los precios en la ciudad) contribuyendo a la formación de ciudades difusas, ciudades dormitorio o barrios residenciales sin servicios con el aumento de costes de transporte, mayor contaminación, etc. Es cierto que le corresponde a los organismos públicos crear una serie de condiciones para que esto no ocurra, pero si no son capaces de hacerlo los ciudadanos deberemos ser cuidadosos en la elección de nuestra vivienda y tratar de premiar aquellas que sí cumplan una serie de condiciones. Estoy harto de ver grandiosos museos, espectaculares palacios de congresos, inmensos campos de fútbol o increíbles centros comerciales (todos ellos financiados con dinero público) mientras nuestras viviendas cada vez son más pequeñas y con menos servicios. Como dice Luis de Garrido, en unos años la gente no se conformará con tener 1, 2 o 3 dormitorios, plaza de garaje o trastero, necesitará otras configuraciones que se adapten a la diversificación de tipos de familia que están apareciendo en los últimos años.
    Por otra parte los Planes Urbanísticos deberían permitir usos mixtos del suelo pero la realidad es que son uniformes, rígidos e inflexibles y a pesar de eso muy manipulables desde los Ayuntamientos.
    Aporto mi grano de arena desde aquí:
    http://sketchup.google.com/3dwarehouse/cldetails?mid=95870666adf3f656633fd5f45ab71c84&prevstart=0

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